Los obispos de Bolivia, en el marco de su asamblea anual, han alertado que Bolivia vive una política de confrontación que se manifiesta en “la descalificación y persecución de cualquier voz contraria al oficialismo”.
Además, indica que estas situaciones “han traído efectos dañinos, generando división en el interior de la propia sociedad, angustia entre los discapacitados, muerte en el conflicto minero y luto en el pueblo entero”.
Los obispos expresaron su preocupación por “la complicidad de algunos cristianos en estos conflictos, agudizando el dolor en vez de testimoniar el Evangelio de la misericordia”.
