La Corte Suprema de Brasil rechazó ayer una demanda intentada por el Gobierno, que pedía declarar nula parte del proceso que puede llevar a un juicio con miras a la destitución de la presidenta Dilma Rousseff.
Con esa decisión, adoptada por ocho votos contra dos, el Supremo le dio luz verde a un período de tres sesiones que comenzó ayer viernes en la Cámara de Diputados y concluirá el domingo 17 con una votación en la que se decidirá si el proceso prosigue a la instancia definitiva del Senado.
La acción había sido intentada por la Abogacía General del Estado y podría haber interrumpido todo el proceso, pero los magistrados negaron uno a uno los puntos de la demanda.
El abogado general del Estado, José Eduardo Cardozo, denunció lo que calificó de "vicios" que, en su opinión, dejaban el proceso "herido de muerte". El punto principal pedía declarar "nulo" el informe aprobado por una comisión de 65 diputados que examinó si existen méritos jurídicos para el proceso.
El informe fue elaborado por el diputado instructor Jovair Arantes y aceptó la acusación de que Rousseff incurrió en maniobras contables ilegales para maquillar los resultados del Gobierno en 2014 y 2015, modificar presupuestos mediante decretos, acumular deudas y contratar créditos con la banca pública.
Para Lula hay apoyo internacional
El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva aseguró ayer que la comunidad internacional "ya percibió" que el proceso que busca la destitución de la mandataria Dilma Rousseff "no pasa de un golpe".
