LA CARTA
En una carta pastoral, la Iglesia afirmó que el narcotráfico penetró las estructuras del Estado, lo que causó la molestia del Gobierno.
El vicepresidente Álvaro García Linera dijo ayer viernes que es la Iglesia católica la que debe renovar a sus líderes y jerarcas en Bolivia, porque muchos de ellos se habrían distanciado de la realidad nacional.
De esa manera, respondió a la sugerencia de los obispos reunidos desde el jueves en Cochabamba, donde observaron que en el país hace falta renovar liderazgos capaces de unir a los bolivianos, ante las evidentes señales de división interna.
En una conferencia de prensa, García dijo: “precisamente lo que le falta a la Iglesia católica boliviana es la construcción de líderes con la capacidad de entender, conocer Bolivia y ayudar a Bolivia”.
“Uno de los problemas, no de la Iglesia católica de base donde hay un espíritu humanista, universalista hermoso que nos educa a todos, pero en cierta jerarquía de la Iglesia, especialmente la boliviana, ha habido antes, sigue habiendo hoy, una jerarquía muy distanciada de la base, de la realidad boliviana y claro, requiere una renovación”, afirmó.
García Linera sostuvo que como Gobierno no puede involucrarse porque es una institución privada, pero está claro que donde tiene que haber una renovación sustancial de ciertas jerarquías, de los mandos superiores, es el ámbito de la Iglesia.
“Hay un distanciamiento de la jerarquía respecto de los humildes y de los pobres, “mucha cercanía con el oropel, con la liturgia, pero poca cercanía con la sencillez del pueblo que ha creado fricciones al interior de la Iglesia católica, distancias con los padres, monjas de bases y enfrentamiento con otras iglesias católicas”, observó.
REACCIONES
Respecto al mensaje de los obispos, el ministro de Autonomías, Hugo Siles, afirmó que es importante que cuando la CEB haga un análisis utilice los datos actualizados, porque Bolivia ha dado muestras de avances sustanciales de la lucha contra el narcotráfico y los cultivos ilegales de coca.
