En la década que el presidente Evo Morales permaneció en el poder, el sistema judicial se subordinó al poder político, profundizó su crisis interna y se defenestró a tres magistrados del Tribunal Constitucional que observaron una ley del Ejecutivo. En criterio del constitucionalista Carlos Alarcón existen cinco hitos que muestran que la justicia tradicional en Bolivia, no solo está peor que hace 10 años, sino que es pésima, situación reconocida por el propio Gobierno.
