22 ÁREAS
Bolivia tiene 22 áreas protegidas extendidas en 17.2 MM de hectáreas. Según YPFB, solo siete áreas se abrirán a la exploración de petróleo o gas.
El Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap) recibió cinco solicitudes de permiso de acceso a áreas protegidas de parte de empresas petroleras privadas y de YPFB para cumplir trabajos de exploración hidrocarburífera.
"Tenemos unas cinco solicitudes. Son varias empresas y también YPFB, por eso nosotros estamos coordinando con YPFB, que es la entidad que rige ese tipo de exploración a nivel de país", informó ayer el director del Sernap, Félix González.
Las solicitudes son para áreas protegidas del oriente, el Chaco y el Norte de La Paz. González se abstuvo de especificar los nombres de las áreas en cuestión, alegando "diferentes motivos" y anunció que una vez concluida la valoración correspondiente se darán a conocer los datos a la opinión pública.
Estas cinco solicitudes de ingreso a áreas protegidas se dan luego de que el 20 de mayo de 2015, el Gobierno aprobó el DS 2366 que autoriza la actividad hidrocarburífera en áreas protegidas, para reducir la extrema pobreza de las comunidades que habitan en estos sectores.
De momento, el Sernap está capacitando a sus funcionarios en estos temas para "no cometer errores que después podrían ser graves", dijo el exgobernador de Potosí.
El Sernap norma y regula las actividades al interior de las áreas protegidas. En el caso de las petroleras, el Sernap debe autorizar el ingreso de estas para trabajos de exploración o explotación, previa aprobación de la ficha ambiental.
La aprobación del Decreto 2366 generó el año pasado una polémica en torno al cuidado del medioambiente y los derechos de la Madre Tierra frente a las actividades extractivas. Diferentes activistas por los derechos de la naturaleza cuestionaron la medida aprobada por Evo Morales, porque "sentencia" las reservas medioambientales
En su visita a Bolivia, en julio, el especialista del Centro Latinoamericano de Ecología Social (Celas), el uruguayo Eduardo Gudynas, señaló que el DS 2366 es un "paso atrás en la protección de la naturaleza" por los múltiples impactos que se esperan.
Advirtió que de abrir la puerta a las petroleras se dará inicio a la depredación de la última gran frontera que queda para la exploración minera e hidrocarburífera.
