El Ejército israelí atacó cuatro depósitos de combustible y un centro de transferencia de hidrocarburos, generando una nube tóxica de humo, lluvia y crudo sobre la capital iraní. El conflicto en Medio Oriente ingresó así en una “nueva fase peligrosa”, que incluso hizo disparar el precio internacional del barril de petróleo a más de 100 dólares este lunes.
En la novena jornada de bombardeos consecutivos sobre la capital iraní, este domingo, los ataques dejaron al menos cuatro conductores de camiones cisterna muertos y el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmaeil Baghaei, ha dicho que el ataque a gran escala marca una “nueva fase peligrosa” del conflicto y constituye un crimen de guerra.
”Al atacar depósitos de combustible, los agresores están liberando materiales peligrosos y sustancias tóxicas al aire, envenenando a civiles, devastando el medio ambiente y poniendo en peligro vidas a gran escala”, ha escrito Baghaei en X.
El derrame de petróleo procedente de los depósitos destruidos por los ataques israelíes se ha filtrado a parte del sistema de alcantarillado de Teherán, provocando un “río de fuego” en algunas calles de la capital iraní. Teherán ha estado envuelta en una espesa nube negra y se han reportado gotas de lluvia negras.
Israel ha justificado la acción militar asegurando que ese combustible no era de uso civil, sino que iba a ser empleado por las fuerzas armadas de la Guardia Revolucionaria iraní. Como consecuencia, el gobernador de la provincia de Teherán ha reducido la cuota de combustible personal de 30 litros (7,9 galones) por día a 20 litros (5,2 galones).
El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, ha asegurado este domingo que su país no tiene planes de atacar la industria petrolera o la infraestructura energética de Irán, distanciándose de la reciente ofensiva de Israel contra depósitos de combustible, según difundió la cadena española RTVE.
Los ataques israelíes no se han quedado ahí, sino que el Ejército asegura que ha “desmantelado” en Teherán el Cuartel General de la Fuerza Espacial de la Guardia Revolucionaria de Irán, que incluía instalaciones de investigación espacial y desde donde, dice, se controlaba un satélite lanzado en agosto de 2022 con el que Irán “observaba al Estado de Israel y sus residentes”.
