Montañas de basura invaden calles, esquinas y avenidas de La Habana, donde la recolección de residuos se encuentra prácticamente paralizada debido a la escasez de combustible y la falta de camiones operativos.
La interrupción del servicio, agravada en las últimas semanas, ha convertido los espacios públicos de la capital en focos de contaminación y proliferación de insectos.
La ciudad cuenta con solo 44 camiones de basura funcionando de un total de 106, situación que impide cubrir la demanda de los más de dos millones de habitantes de la capital cubana.
Bolsas plásticas, restos de comida, cartones y botellas se apilan en puntos críticos de la ciudad, mientras algunos residentes, ante la emergencia, buscan entre los desechos materiales que puedan reutilizar o vender.
“Es imposible caminar sin esquivar los montones de basura. Hace días no pasa el camión”, relata un vecino del barrio Vedado.
El problema no se limita a la capital. En otras provincias, vecinos reportan escenas similares y advierten de las consecuencias sanitarias de la acumulación de residuos, en un contexto de crisis generalizada de alimentos, medicinas y servicios básicos.
El régimen cubano ha impuesto un estricto racionamiento de combustible, priorizando hospitales y centros estratégicos, mientras limita aún más el suministro para el transporte y la recogida de basura.
El acceso a la gasolina se ha restringido mediante la plataforma digital “Ticket”, única vía para que los conductores obtengan hasta 20 litros de combustible.
La saturación del sistema es tal que miles de personas esperan semanas para conseguir un turno, y muchos se ven forzados a recurrir al mercado negro, donde el litro puede llegar a costar hasta seis dólares. La dictadura de Miguel Díaz-Canel suspendió la venta en moneda nacional y exigió el pago en dólares para los pocos despachos disponibles.
El colapso de la plataforma “Ticket”, operada por una empresa estatal, ha generado descontento y frustración, informó el portal Infobae.
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