Con el inicio del cónclave este miércoles, los ojos del mundo se posan sobre un lugar tan simbólico como discreto: la pequeña chimenea de la Capilla Sixtina. De ese delgado tubo de metal, suspendido sobre el techo del edificio renacentista, saldrá la señal que millones de fieles aguardan con expectación: la fumata blanca que anunciará la elección del nuevo Papa.
Durante los días que dure el cónclave –un proceso cargado de tradición, misterio y solemnidad–, 133 cardenales se reunirán en estricto aislamiento para realizar hasta cuatro votaciones diarias, dos por la mañana y dos por la tarde. Al finalizar cada bloque de votaciones, se liberará una señal de humo: negra si no hay consenso, blanca si el sucesor de Pedro ha sido elegido.
El único día que no habrá votación por la mañana será este miércoles, ya que a las 10:00 (4:00 de Bolivia) se celebrará la Misa Pro eligendo Pontifice en la Basílica de San Pedro. Por ello, solo habrá votaciones por la tarde y, en consecuencia, una fumata poco después de las 19:00 (13:00 de Bolivia), confirmó el Vaticano.
En los días siguientes, si el Papa no es elegido en la primera votación de la mañana, se realiza una segunda de inmediato. Ambas papeletas se queman juntas, lo que da lugar a una posible fumata hacia las 12:00 (6:00 de Bolivia). Si, en cambio, el Pontífice es elegido en la primera votación de la mañana, el humo blanco aparecerá poco después de las 10:30 (4:30 en Bolivia).
El mismo proceso se repite en la tarde. Tras un breve descanso, se realizan otras dos votaciones. Si ninguna es concluyente, la fumata se espera alrededor de las 19:00 (13:00 en Bolivia). Pero si el Papa es elegido en la primera votación de la tarde, la fumata blanca se vería poco después de las 17:30 (11:30 en Bolivia).
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