El fallo judicial que este miércoles confirmó una condena contra la expresidenta argentina Cristina Fernández (2007-2015) por corrupción ha empujado aún más a la exmandataria al centro de la escena política, donde se fortalece como la principal figura de oposición.
Un tribunal de alzada confirmó la sentencia a seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos que un tribunal oral ya había impuesto a la expresidenta en diciembre de 2022.
El fallo de la Cámara Federal de Casación Penal será previsiblemente apelado ante la Corte Suprema por la defensa de Fernández y, mientras la sentencia no quede firme, la ex jefa del Estado no irá a prisión e incluso podrá optar a un cargo público.
Quien también se desempeñó como vicepresidenta argentina entre 2019 y 2023 aprovechó el nuevo revés judicial para alzar su voz en contra de lo que hace años considera una trama de ‘lawfare’ (hostigamiento judicial y político) que la tiene como blanco.
