La carrera presidencial en Venezuela se ha acelerado este lunes, a seis días de las elecciones, con el chavismo y la oposición en las calles, haciendo un proselitismo que no se detiene, pese a la cambiante realidad que va condicionando el ambiente político y la confianza del electorado.
El Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela aseguró que su sistema de votación está "blindado", en cuanto a la inviolabilidad y secreto del sufragio, cuando faltan seis para las presidenciales, en las que Nicolás Maduro buscará su tercer sexenio consecutivo.
En una nota de prensa, el presidente de la institución, Elvis Amoroso, pidió –a los 21,6 millones de venezolanos llamados a votar– confiar “en el mejor sistema electoral del mundo", luego de completar una auditoría a las máquinas que se usarán el día de las votaciones.
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, reafirmó este lunes su férrea defensa de la democracia ante la extrema derecha, pero amplió ese compromiso al proceso electoral en Venezuela y emplazó al mandatario Nicolás Maduro a celebrar unas elecciones limpias y transparentes.
Confesó que se “asustó” cuando su homólogo venezolano, Nicolás Maduro, dijo que si pierde las elecciones del domingo en su país, habrá “un baño de sangre”.
“Me asusté con esa declaración”, dijo Lula en una entrevista con corresponsales extranjeros, en la que reveló que conversó dos veces con Maduro para advertirle que “si quiere contribuir a resolver el problema de crecimiento de Venezuela y la vuelta de los que se fueron, tiene que respetar el proceso democrático”.
Lula agregó que, en democracia, “el que pierde se lleva un baño de votos, no un baño de sangre”, y que “Maduro tiene que aprender que cuando uno gana se queda, y cuando pierde se va y se prepara para otras elecciones”.
