La media jornada de paro general convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT), principal central obrera del país, de inspiración peronista, y secundado por otras fuerzas sindicales, partidos políticos, asociaciones civiles y organizaciones de derechos humanos, comenzó a las 12:00 hora local (15:00 GMT) y concluirá esta medianoche (03:00 GMT del jueves).
En una jornada que se desarrolló sin altercados ni incidentes de magnitud, el único punto conflictivo fue en la entrada sur a Buenos Aires desde la provincia homónima por el Puente Pueyrredón, donde una columna de la Unión Obrera de la Construcción (UOCRA) intentó acceder a pie y fue retenida por agentes de la Prefectura.
El acto central de la jornada fue la movilización hacia la Plaza del Congreso, en Buenos Aires, una marcha simbólica en momentos en que el Legislativo debe debatir la 'ley ómnibus', proyecto estrella de Milei, que busca desregular la economía y reducir al mínimo la presencia del Estado, entre otras cuestiones.
Entre 40.000 y 600 mil personas oscilan, según las fuentes consultadas, las cifras de asistencia a la movilización.
El Ejecutivo argentino señaló que acudieron 40.000 personas, según un mensaje publicado en redes sociales por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. Y, mientras la Policía de la Ciudad de Buenos Aires cifra en 130 mil los asistentes, la central sindical calcula 600 mil las personas que acudieron a la convocatoria, tanto en la Plaza del Congreso como en calles aledañas, y eleva a 1,5 millones el seguimiento en todo el país, según explicó a EFE.
Tanto la llegada al epicentro de la concentración como la salida de las distintas agrupaciones participantes se hicieron de manera ordenada y sin disturbios, en medio de un fuerte despliegue policial.
Allí, dos de los principales líderes sindicales, el secretario general de la CGT, Héctor Dáer, y el representante del gremio de Camioneros, Pablo Moyano, pronunciaron sendos discursos en los que prometieron que continuarán sus reivindicaciones contra el Gobierno que asumió el pasado 10 de diciembre: "No vamos a dar ni un paso atrás", dijo el primero.
