El opositor ruso Alexéi Navalni abandonó este domingo Berlín, tras varios meses de convalecencia en Alemania tras sufrir un presunto envenenamiento, rumbo a Rusia, pese a las amenazas de detención de la justicia.
El avión que transporta a Navalni y a su esposa Yulia despegó del aeropuerto de Berlín a las 14H17 GMT, constataron periodistas de la AFP a bordo, y tiene previsto llegar al aeropuerto moscovita de Vnukovo a las 16H20 GMT.
Antes del despegue, el opositor confió a la prensa que no teme ser detenido. “¿Seré detenido? Es imposible, soy inocente”, agregó Navalni, después de reiterar su agradecimiento a Alemania por organizar su recuperación.
En el aeropuerto de Moscú, la policía antidisturbios estaba presente en gran número y un grupo de unos 200 partidarios del opositor se apelotonaban frente a las barreras instaladas para bloquear el acceso a la sala de llegadas, constató la AFP.
Desde que el principal rival de Vladimir Putin anunciara el miércoles su intención de regresar, los servicios penitenciarios rusos (FSIN) le advirtieron que se verán “obligados” a detenerle por violar las condiciones de una condena con suspensión de pena que le impuso la justicia en 2014.
Navalni, de 44 años, no hizo caso de esas maniobras que, según él, están destinadas a “amedrentarle” y pidió a sus partidarios que vengan a recibirle al aeropuerto de Vnukovo.
La principal figura de la oposición rusa cayó súbitamente en coma en agosto, cuando regresaba de un viaje a Siberia. Inicialmente fue hospitalizado en Omsk, una gran ciudad de la región, pero fue evacuado unos días después a un hospital de Berlín.
Tres laboratorios europeos concluyeron que fue envenenado con un agente nervioso del tipo Novichok, desarrollado en la época soviética, una conclusión que confirmó la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) pese a que Moscú lo ha negado.
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