Irán abrió el nuevo año con una jugada que busca presionar al presidente electo Joe Biden, pero los temores crecen de que surja un conflicto con Donald Trump, que todavía comanda las poderosas fuerzas de Estados Unidos en la caótica recta final de su mandato.
Irán anunció el lunes que aumentaría el enriquecimiento de uranio bastante más allá de los límites impuestos en un acuerdo nuclear negociado con el gobierno de Barack Obama en 2015, e indicó que cambiaría su postura si Biden levanta las duras sanciones económicas impuestas por Trump una vez que asuma el 20 de enero.
Las tensiones crecieron enormemente desde que Trump abandonó el acuerdo en 2018 y aumentaron todavía más en los últimos días, con bombarderos B-52 de Estados Unidos sobrevolando el Golfo y la abrupta decisión de revertir una orden de regreso a casa de un portaaviones.
En un comunicado de prensa poco común, que se parece más a uno de la Casa Blanca que a uno del Pentágono, el secretario de Defensa interino, Christopher Miller, dijo en la noche del domingo que mantendría el buque USS Nimitz en el Golfo debido a las amenazas de Irán contra funcionarios de Estados Unidos, incluyendo el propio Trump.
“Tenemos una nueva forma de disuasión ahora – disuasión esquizofrénica. No sabemos lo que estamos haciendo”, dijo Vipin Narang, experto en estrategia nuclear en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT).
En lugar de mostrarse duros al revertir la orden dada al Nimitz, “puede ser la señal equivocada – que es que hay un caos total en Washington en este momento y que si van a probar suerte, quizá este sea el momento para hacerlo”.
Narang dijo que el riesgo de que Estados Unidos inicie una acción militar permanece bajo, pero advirtió que Trump se vuelve cada vez más impredecible en su furia y en sus intentos por revertir su derrota electoral.
“Si yo fuera Irán ahora, pensaría que es posible que Trump esté tan desquiciado y tan furioso por la elección que puede reaccionar exageradamente ante cualquier provocación”, agregó.
Trump ya advirtió que le pedirá cuentas a Irán por cualquier muerte de estadounidenses luego de un ataque con cohetes contra la embajada en Bagdad, Irak, del cual se acusa a paramilitares chiítas aliados a Teherán.
Pero el aniversario el domingo pasado de la muerte del general más poderoso de Irán, Qasem Soleimani, perpetrada por un dron estadounidense, pasó sin violencia.
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