"Todo mundo está preocupado, ¡el cubano vive del susto!", dice Yusbel Pozo, un comerciante de 36 años que como el resto de sus conciudadanos está a la expectativa del fuerte ajuste económico que inicia este 1 de enero, cuando se cumplen 62 años del triunfo de la revolución.
Los cubanos se levantaron tras la cena de Noche Vieja con un fuerte aumento salarial (525% en el caso del mínimo), pero con resaca por sustanciales alzas de precios, que incluyen a la canasta básica y electricidad, así como reducción de subsidios.
Desde que el presidente Miguel Díaz-Canel anunció la reforma económica hace unas semanas, funcionarios del gobierno se han empeñado en explicar a través de la televisión cada una de las medidas para preparar a los ciudadanos para el llamado “día cero”.
Aún así para Yusbel Pozo “el futuro es incierto”. “No sabemos lo que va a pasar. La corriente sube cinco veces, suben los alimentos”, dice desconcertado.
Las autoridades anticiparon un alza generalizada de precios de un 160% y esperan que los negocios privados los aumenten 300% o más para poder sobrevivir.
Uno de los mayores descontentos entre la población que se dejó ver en las redes sociales fue por el alza de la electricidad anunciada inicialmente en la Gaceta oficial. La tarifa subiría de nueve a 40 pesos mensuales para los que menos luz utilizan, pero que se disparaba mucho más para los sectores de mayor consumo.
Esta semana el gobierno reconsideró estas tarifas y anunció que este aumento sólo será de casi 33 pesos.
De acuerdo con el gobierno el salario mínimo de 2.100 pesos cubre 1,3 canastas básicas, pero el economista de la Universidad de La Habana, Ricardo Torres, señala que este cálculo se realizó en junio de 2019, antes de que llegara la pandemia del coronavirus y la fuerte escasez de productos durante 2020.
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