Abandonado por muchos aliados, consumido por las teorías de la conspiración y enfrentado directamente con el Congreso a medida que se acerca el final de su mandato, Donald Trump voló a Florida el miércoles, donde pasará su última Navidad como presidente.
El mandatario que ha mantenido en vilo a los medios de comunicación, a su Partido Republicano y a todo el país durante años, pisó el césped de la Casa Blanca por una de las últimas veces, antes de subirse al helicóptero presidencial, el Marine One, para emprender su viaje hacia su club Mar-a-Lago, en Florida.
Fue precisamente en estos jardines de la residencia presidencial donde Trump dejó alguno de los momentos más llamativos de su presidencia, frente a los periodistas.
Durante cuatro años, el presidente gustaba de esos momentos en los que, al son de los rotores de su helicóptero, se enfrentaba a la prensa con una mezcla de improvisación y bravuconería rociada con insultos. A veces, también, daba información mientras regañaba o hacía una broma. Pero esta vez, Trump evitó a los periodistas.
Desde su derrota en las elecciones del 3 de noviembre ante el demócrata Joe Biden, el republicano se ha embarcado en una misión desesperada para revertir el resultado. Y prácticamente ha desaparecido de las pantallas. Su último intercambio con periodistas se remonta al 26 de noviembre, Día de Acción de Gracias.
Visiblemente malhumorado, admitió que dejaría la Casa Blanca el 20 de enero, incluso si no aceptaba la victoria de Joe Biden. “Por supuesto que lo haré, y lo sabes”, dijo.
Trump también ha puesto fin a su hábito de llevar reporteros para asistir a reuniones del gabinete o a encuentros con algún invitado. En las últimas semanas, la mayoría de días su agenda no marca compromisos oficiales.
El multimillonario republicano centra su comunicación en Twitter, donde habla directamente a sus 88 millones de seguidores.
Fue en un video colgado en esa red que anunció la noche del martes que no le gustaba el paquete de estímulo de 900.000 millones de dólares aprobado el día antes por el Congreso, luego de meses de negociaciones. Trump pedía más dinero para las familias.
No fue el único episodio de su frecuente enfrentamiento con los legisladores del Congreso. Poco antes de irse de vacaciones, el republicano vetó el presupuesto de Defensa aprobado también por una abrumadora mayoría de las dos cámaras del Capitolio.
También acude a Twitter para divulgar teorías, rechazadas por todos lados, incluso por los tribunales, según las cuales fue víctima de un fraude electoral masivo.
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