Cientos de millones de chinos permanecieron el sábado 4 en silencio durante tres minutos para recordar a los más de 3.300 fallecidos en el país a causa de la pandemia, cuyos efectos han remitido, pero que mantiene aún al gigante asiático bajo estrictas medidas de prevención.
A las 10 horas locales los ciudadanos se quedaron en pie en las aceras en silencio, mientras los automovilistas tocaban el claxon de sus coches y sonaban las alarmas antiaéreas colocadas en casi cada esquina del país para alertar a la población ante una catástrofe.
