Canadá siguió ayer presionando a Irán para que asuma las responsabilidades del derribo sobre Teherán del vuelo 752 de Ukraine International Airlines (UIA) al demandar que el régimen iraní indemnice a las familias de las 176 víctimas mientras prosigue la investigación del ataque.
Pero la tragedia, en la que murieron 57 canadienses y 29 personas que residían en el país norteamericano, también está per mitiendo que Canadá e Irán mantengan por primera vez desde 2012, cuando Ottawa rompió relaciones con el régimen teocrático, contactos diplomáticos al más alto nivel.
El ministro de Asuntos Exteriores de Canadá, Francois-Philippe Champagne, se reunió en Omán con su homólogo iraní, Javad Zarif para tratar la investigación del derribo el pasado 8 de enero del avión de UIA, al poco de despegar de Teherán.
