Una decena de cohetes impactaron ayer en la base aérea de Al Asad en Irak, que alberga a tropas estadounidenses, en una posible represalia de Irán por el asesinato del general Qasem Soleimaní, informaron medios de EE.UU.
El presidente estadounidense, Donald Trump, fue informado del ataque y tomó contacto con su equipo de seguridad nacional, de acuerdo con la Casa Blanca, mientras que medios estatales iraníes atribuyeron la agresión a los Guardianes de la Revolución de Irán.
El Pentágono confirmó que más de una decena de misiles balísticos impactaron en las últimas horas en dos bases aéreas que albergan a tropas estadounidenses en Irak y aseguró que está claro que los cohetes "se lanzaron desde Irán".
Un portavoz del Pentágono, Jonathan Hoffman, afirmó en un comunicado que no está claro si hubo víctimas y precisó que el ataque, una posible represalia de Irán por el asesinato del general Soleimaní, se produjo contra las bases de Al Asad y Erbil.
Pocas horas antes, Trump descartó que planee sacar próximamente a las tropas estadounidenses de Irak y retiró su amenaza de atacar objetivos culturales iraníes, al comprometerse a "obedecer las leyes" internacionales en ese sentido.
"En algún momento queremos salir (de Irak), pero este no es el momento adecuado", subrayó Trump, al añadir que esa retirada "sería lo peor que le puede pasar a Irak" porque ampliaría la "presencia" de Irán en el país.
Estados Unidos tiene entre 5.000 y 6.000 militares en Irak, según distintas estimaciones, y el asesinato el pasado día 3 del general iraní Qasem Soleimaní en una operación estadounidense en Bagdad aumentó la presión en el país a favor de una retirada de las tropas internacionales.
Por su parte, los Guardianes de la Revolución iraní informaron que el ataque con misiles de su fuerza aérea contra la base militar Ain al Asad, situada en el oeste de Irak y donde están desplegadas tropas estadounidenses, es un primer paso de la "dura venganza" por el asesinato de su comandante.
