El nuevo presidente de Argentina, Alberto Fernández, mantuvo ayer reuniones con su par de Cuba, Miguel Díaz-Canel, y el enviado de Estados Unidos, Michael G. Kozak, en su primer día en el cargo, en el que los mercados estuvieron en calma a la espera de conocer la nueva política económica.
El encuentro en Buenos Aires con el Mandatario cubano fue la primera actividad oficial del nuevo jefe de Estado argentino, aunque ambos ya se saludaron formalmente el martes durante los actos de asunción presidencial.
En la reunión en la Casa Rosada los dos políticos apostaron por incrementar el intercambio bilateral en salud y alimentación y avanzar en la cooperación cultural y deportiva.
"Tenemos un compromiso de hermandad con Cuba", expresó Fernández, líder del peronista Frente de Todos y autodefinido como de centro-izquierda.
Díaz-Canel, que también mantuvo un encuentro con Cristina Fernández en el Senado, dijo durante un acto en homenaje a las víctimas del terrorismo de Estado de la última dictadura argentina (1976-1983) que los cubanos vivieron la victoria de los Fernández como "un triunfo también de la revolución cubana".
Tras asistir en la ciudad de La Plata a la asunción del también peronista Axel Kicillof como gobernador de la provincia de Buenos Aires, Fernández recibió al secretario adjunto del Departamento de Estado para asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos, Michael Kozak.
El apoyo del presidente estadounidense, Donald Trump, fue esencial para Macri en la relación con el Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo que en 2018 aprobó un préstamo para Argentina de 56.300 millones de dólares para enfrentar sus dificultades económicas y cuyo pago, y el del resto de tomadores de la alta deuda externa, Fernández deberá ahora afrontar.
