El peronista Alberto Fernández asumió ayer la Presidencia de Argentina con un llamado a la unidad para superar "el muro del rencor y del odio entre argentinos" y con el foco en aliviar la grave crisis económica, paliar la pobreza y renegociar la deuda que asfixia este país.
En medio de ovaciones y la marcha peronista, Alberto Fernández recibió la banda y el bastón presidencial de manos de Mauricio Macri, el primer mandatario argentino no peronista que termina su mandato desde el retorno de la democracia en 1983.
Fernández, abogado de 60 años, inició y concluyó su discurso con un recuerdo al expresidente Raúl Alfonsín, el primer mandatario democrático tras la dictadura argentina, y también tuvo palabras de agradecimiento a la exmandataria Cristina Fernández (2007-2015), que le acompañará como vicepresidenta.
En un discurso de más de una hora, el nuevo presidente, que llegó al Congreso conduciendo su propio automóvil, apeló a dejar atrás la grieta ideológica que divide Argentina y tuvo un tono conciliador aunque criticó la gestión económica de su antecesor y anunció medidas económicas, políticas y judiciales.
"Apostar a la fractura y a la grieta significa apostar a que esas heridas sigan sangrando. Actuar de ese modo, sería lo mismo que empujarnos al abismo. No cuenten conmigo para seguir transitando el camino del desencuentro", aseguró.
Fernández anticipó algunas de las medidas que adoptará para que Argentina pueda superar la grave crisis de su economía, que cerrará este año con una caída de 3,1%, inflación en torno a un 55%, pobreza de 40%, y desempleo superior al 10%, y aseguró que el Gobierno de Macri deja al país en una situación de "virtual default"(cese de pagos).
En el inicio de su mandato, uno de los principales retos que tendrá que afrontar Alberto Fernández será la renegociación de la deuda tanto con los acreedores privados como con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Según datos del Gobierno saliente, Argentina acumula una deuda pública total de 314.315 millones de dólares, de los que casi 44 mil corresponden al préstamo de 56.300 millones aprobado el año pasado por el Fondo Monetario Internacional (FMI).
