Los habitantes de las zonas afectadas por el terremoto en Albania, que dejó hasta ahora una treintena de muertos y más de medio millar de heridos, intentan digerir el horror vivido y buscan a familiares o se desviven por ayudar a los damnificados, entre el temor a que alguna de las fuertes réplicas que se producen pueda causar nuevos derrumbes.
Los equipos de salvamento pudieron rescatar de entre los escombros de edificios caídos a 45 personas, mientras continúan las tareas de búsqueda, ya cada vez con menos esperanzas de hallar supervivientes.
Las zonas más afectadas son la ciudad turística de Durres, habitada desde tiempos antiguos, y la pequeña localidad de Thumana, ambas situadas cerca del epicentro del terremoto de 6,4 grados en la escala de Richter.
Bastaron sólo 30 segundos para que Durres, una importante colonia greco-romana, se transformase en una ciudad deshabitada para una parte considerable de sus 200 mil vecinos.
