Estados Unidos condenó ayer la "inaceptable" detención de opositores que apoyaban a huelguistas de hambre y el asedio a una iglesia en Masaya (Nicaragua) y sentenció que la Policía ya no protege al pueblo nicaragüense, sino que se ha convertido en su "represora".
"El asedio de un lugar de culto por parte del régimen de (el presidente nicaragüense, Daniel) Ortega es inaceptable, igual que los arrestos de más de una docena de personas que intentaban ayudar a las huelguistas de hambre", dijo la portavoz del Departamento de Estado de EE.UU., Morgan Ortagus.
Ante el aumento de las detenciones arbitrarias y el uso de la fuerza por parte de las autoridades en Nicaragua, los párrocos y obispos del país han puesto a disposición las iglesias para que los manifestantes antigubernamentales se refugien.
