Los festejos que durante una semana han animado a La Habana llegaron a su punto más alto ayer, el día del cumpleaños 500 de la capital cubana, que muestra orgullosa su engalanado Capitolio, reabierto totalmente a partir de este sábado tras casi una década de restauración.
El imponente edificio, construido entre 1927 y 1929 a imagen de su gemelo de Washington, se iluminará en la noche ante unos 5.000 habaneros e invitados extranjeros y servirá de fondo a una fastuosa gala en la que se lanzarán miles de fuegos artificiales, en uno de los mayores espectáculos pirotécnicos que haya visto la ciudad.
La fachada principal del Capitolio cobrará vida con un show de proyecciones de video y luces alegórico a la historia de La Habana, cuyo casco viejo fue declarado Patrimonio de La Humanidad por la Unesco en 1982.
