La renuncia de Evo Morales como presidente de Bolivia fue calificada ayer como "golpe de estado" por varios Gobiernos y políticos latinoamericanos afines a su mandato, mientras que opositores y ciudadanos celebran en las calles.
Morales confirmó su dimisión después de casi 14 años en el poder en un video dirigido a los ciudadanos bolivianos desde un lugar sin determinar y luego de varias renuncias en cascada de la mayoría de su Gobierno.
El país enfrentaba una seria crisis desde las elecciones del 20 de octubre, en las que Evo Morales fue proclamado vencedor y en las que la oposición denunció fraude, lo que desencadenó duros enfrentamientos que dejaron tres muertos y unos 400 heridos.
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, fue uno de los primeros en repudiar categóricamente el "golpe de Estado" que, sufrió Morales, su aliado histórico en la región.
