Los países de Latinoamérica, una de las regiones del mundo que suele verse más afectadas por El Niño, deben “extremar las precauciones” y utilizar la llamada “inteligencia climática” para sortear los efectos más adversos de este fenómeno, dijo este martes a EFE la secretaria general de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), Celeste Saulo.
Con un 90% de probabilidad, el fenómeno de El Niño volverá a hacer su aparición en el segundo semestre de este año y no se descarta que tenga una intensidad elevada.
Como resultado pueden registrarse lluvias intensas e inundaciones en algunos lugares, y sequías en otros, provocando impactos directos en las comunidades y en toda una serie de actividades productivas y económicas, incluidas la pesca y la agricultura.
Saulo consideró que los países de la región han mejorado su capacidad (científica e institucional) para monitorear y hacer frente a las consecuencias de El Niño, y a la vez entender como éstas se combinan con otras variables del clima (incluidas las relacionadas con el cambio climático) para así pronosticar “impactos más o menos severos”.
