Una nueva ola de protestas para pedir mejoras sociales y contra la corrupción regresó ayer a las calles de varias ciudades del país con enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad que causaron al menos 30 muertos y 2.300 heridos.
Como lo hicieron a principios de mes, cuando murieron 157 manifestantes, miles de personas se echaron otra vez a las calles en al menos siete provincias portando banderas iraquíes y coreando lemas como "Paz, paz", y chocaron con la represión policial.
Los enfrentamientos entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad causaron al menos 30 muertos, por fuego real y por asfixia, además de 2.312 heridos, la mayoría en Bagdad, según el último balance ofrecido por la gubernamental Comisión de Derechos Humanos de Irak.
Sus datos indican que 27 edificios gubernamentales y sedes de partidos políticos sufrieron daños durante los incidentes.
