La India celebró ayer el 150º aniversario del nacimiento del mahatma (gran alma) Gandhi, considerado padre de la nación, con numerosos actos en todo el país y en medio de una disputa entre el Gobierno y la oposición por adjudicarse el legado del líder pacifista.
El primer ministro indio, Narendra Modi, reivindicó la figura de Mohandas Karamchand Gandhi, cuyos ideales aseguró que son "la luz que nos guía", mientras que la presidenta del opositor Partido del Congreso, Sonia Gandhi –sin ningún vínculo familiar con el líder pacifista–, afirmó que solo su formación "ha seguido el camino de Gandhi".
Durante una visita a Ahmedabad, la capital del estado de Gujarat, donde visitó el emblemático ashram Sabarmati en el que vivió el pacifista durante varios años, Modi dijo que las "lecciones de Gandhi son necesarias para la nueva India" y que ante "cualquier problema a los que se enfrenta el mundo, las enseñanzas de Gandhi ofrecen soluciones".
