El papa Francisco lamentó ayer que el mundo sea cada vez más "cruel con los excluidos" e hizo un llamamiento a recuperar la humanidad y evitar la discriminación, durante la misa que presidió con motivo de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado.
"El mundo actual es cada día más elitista y cruel con los excluidos", dijo Francisco durante su homilía, en esta misa que se ofició en la Plaza de San Pedro del Vaticano.
La celebración comenzó cuando el Papa salió en procesión desde la Basílica de San Pedro hacia la plaza vaticana, donde le esperaban miles de fieles de diversas partes del mundo.
Francisco reivindicó la necesidad de aceptar a los demás, especialmente a los excluidos, e hizo mención especial a "los forasteros, las viudas y los huérfanos" por ser personas que a menudo "carecen de derechos" y son marginados en la sociedades actuales.
Criticó el riesgo de que las sociedades modernas acaben tan concentradas en preservar su bienestar que no vean "al hermano y a la hermana en dificultad".
Recordó que "en el mensaje para esta 105 Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, el lema se repite como un estribillo: 'No se trata solo de migrantes'", sino de "todos los habitantes de las periferias existenciales que, junto con los migrantes y los refugiados, son víctimas de la cultura del descarte".
