La fiscalía italiana ordenó ayer la incautación temporal del barco humanitario español "Open Arms" y el desembarco en el puerto de Lampedusa (Italia) de los 83 migrantes que seguían a bordo, poniendo así fin a una lenta agonía que duró casi tres semanas.
El barco atracó en el puerto de Lampedusa en torno a las 23:50, hora local, y los inmigrantes entonaron el "Bella Ciao", momentos antes de poder pisar tierra y ser identificados por la Policía local, que les hizo una foto.
El fiscal de Agrigento (Sicilia), del que depende Lampedusa, Luigi Patronaggio, tomó la decisión después de subir a bordo de la nave española acompañado de varios médicos para verificar el estado de los migrantes y la situación que reinaba a bordo, descrita por la tripulación como desesperada.
Según fuentes del procedimiento, el fiscal tomó esa decisión a instancias de la organización al amparo del artículo 328 del Código Penal, que castiga con entre seis meses y dos años al funcionario que haya omitido su deber que, "por razones de justicia o de seguridad pública, o de orden público o de higiene y salud, debe ser cumplido sin retraso".
El Open Arms tendrá ahora que quedarse dos semanas en Italia en el marco de esta investigación.
