La muerte de un niño de ocho años, que fue arrojado a la vía del tren por un desconocido cuando entraba en la estación de Fráncfort un tren de alta velocidad, conmocionó ayer a Alemania, una semana después de un caso parecido, cuya víctima fue una mujer.
Una portavoz policial informó desde la misma estación que el presunto atacante es un hombre, de 40 años y original de Eritrea, y que fue detenido poco después de lanzar a la vía al pequeño y a su madre, quien logró ponerse a salvo en el andén.
El sospechoso trató de darse a la fuga, pero fue retenido por un grupo de personas que corrieron tras de él, en medio de una situación caótica y escenas de pánico.
La portavoz policial no dio más detalles sobre el detenido o sus posibles motivos, aunque aparentemente no existía una relación con la víctima.
