Diez años después del golpe de Estado a Manuel Zelaya, la crisis política, social y económica en que cayó Honduras sigue latente y con nuevos actores protestando y exigiendo la salida del actual gobernante, Juan Orlando Hernández. El mismo Zelaya, quien fue derrocado el 28 de junio de 2009, cuando promovía una consulta popular para reformas constitucionales que la ley le impedía, reiteró ayer su exigencia de que Hernández a que salga del poder.
