La huelga general convocada por los sindicatos contra la reforma de las pensiones propuesta por el Gobierno del presidente de Brasil, el ultraderechista Jair Bolsonaro, tuvo un apoyo parcial ayer en diversas capitales del país.
Decenas de ciudades registraron protestas y paralizaciones en servicios públicos, pero la huelga no obtuvo la adhesión esperada a primeras horas y los transtornos fueron puntuales.
