Miles de estudiantes y profesores ocuparon por segunda vez en el mes las calles de las principales ciudades de Brasil para defender la educación pública y clamar contra el bloqueo de casi un 30 % del gasto en las universidades.
Las manifestaciones, convocadas por la Unión Nacional de los Estudiantes (UNE), con el apoyo de sindicatos, tuvieron lugar en al menos 100 ciudades de 22 de los 27 estados del país, entre ellas San Pablo, la mayor del país, Río de Janeiro, y Brasilia. Las marchas perdieron, sin embargo, algo de fuerza en comparación con las que ocurrieron el 15 de mayo, cuando se registraron concentraciones en unas 200 localidades de todos los estados brasileños.
Las calles del país vivieron otra jornada nacional de protestas el domingo 26, pero en esta ocasión fue para apoyar al presidente de Brasil, el ultraderechista Jair Bolsonaro, y su agenda de reformas de corte liberal.
Ayer, equipados con pancartas con "Fuera Bolsonaro" o "La educación resiste", los estudiantes reforzaron sus críticas y su descontento con el Gobierno después del bloqueo de recursos que anunció a principios de mes para el ámbito educativo.
Simone Nascimento, de 26 años y militante del movimiento negro y de juventud, cree que la ausencia de esos recursos va a hacer "inviable" la supervivencia de algunas universidades y que algunas "pueden dejar de funcionar" en el corto plazo.
"Ese corte va a traer mucha precarización", dijo la joven en declaraciones a EFE durante la protesta de San Pablo y recordó que el plan de austeridad ya empezó con la anterior gestión del entonces presidente Michel Temer (2016-2018).
