El obispo nicaragüense Silvio Báez, crítico con el Gobierno del presidente Daniel Ortega, denunció ayer un plan para asesinarlo en medio de la crisis que estalló hace un casi año en el país y que ha dejado cientos de muertos, y anunció que se irá al Vaticano para trabajar con el Papa Francisco.
Báez hizo estas declaraciones con el cardenal nicaragüense, Leopoldo Brenes, en la que ninguno de ellos vinculó la partida a Roma del obispo auxiliar de Managua con los supuestos planes para asesinarlo.
Báez, que fue uno de los mediadores del fallido diálogo nacional que se desarrolló entre mayo y julio de 2018 para superar la crisis nicaragüense, dijo que recibió varias amenazas de muerte y que incluso fue alertado por el Departamento de Política de la Embajada de Estados Unidos en Nicaragua.
