“Es la encarnación de Dios a la manera humana y desde la condición humana —explicó—. Lo que celebramos en la Navidad es este hecho de que Dios quiere hablar a los hombres a la manera humana”.
El obispo recordó que Jesús vino al mundo —y eso es lo que celebramos hoy—, vivió y murió por nosotros y todo lo hizo gratuitamente. El suyo es un “amor que se caracteriza por la gratuidad (y) esta es la actitud cualitativa que el hombre de hoy necesita”.
En su criterio, si el hijo de Dios fue capaz de ponerse al servicio de todos y actuar siempre de manera gratuita, todos los seres humanos deberíamos seguir su ejemplo. “Si queremos reordenar y fortalecer la democracia en Bolivia, hace falta una actitud de gratuidad. Si priman los intereses personales, los intereses grupales, si van a seguir adelante los privilegios, solo para unos cuantos, esto que nos quiere comunicar Dios no va a llegar al corazón de la historia, al corazón del hombre”, señaló.
