La cumbre que se está celebrando en el Vaticano con los líderes de la Iglesia católica abordó ayer la necesidad de que los obispos rindan cuentas sobre su omisiones y cómo hacerlo.
La segunda jornada de esta cumbre histórica con la que la Iglesia católica espera crear un punto de inflexión en la lacra de los curas pederastas se ocupó de la rendición de cuentas.
Especialmente significativa fue la ponencia del obispo de Chicago (Estados Unidos), el cardenal Blase J. Cupich, que dio a los 190 líderes de la Iglesia católica, entre ellos 114 representantes de las Conferencias episcopales de todo el mundo, las bases para garantizar la responsabilidad de los obispos.
"Las madres y los padres nos han llamado a rendir cuentas, porque simplemente no pueden comprender cómo nosotros, como obispos y superiores religiosos, a menudo nos hemos cegado ante el alcance y el daño del abuso sexual de menores", les dijo el cardenal.
