GINEBRA. La ONU descubrió que ocho niños sirios murieron en enero en el campamento de refugiados de Rukban, ubicado en una zona desértica del sur de Siria cerca de la frontera con Jordania y donde 40.000 personas sobreviven en terribles condiciones, sin la asistencia de uno solo médico.
Los menores fallecieron por causas relacionadas con el frío extremo y con las privaciones que sufren los habitantes del campamento informal.
