Investigadores brasileños alertaron ayer de la posible aparición de brotes de enfermedades infecciosas, como dengue, fiebre amarilla y esquistosomiasis, en la región de Brumadinho, tras la rotura de una represa del gigante minero Vale que dejó al menos 134 muertos y 199 desaparecidos.
Según un estudio de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), vinculada al Ministerio de Salud, los cambios en el ecosistema, provocados por la ola de residuos minerales y agua que se precipitó desde la represa, pueden además agravar "problemas crónicos", como hipertensión, diabetes y enfermedades mentales.
El derrumbe del dique de contención en Brumadinho, en el sureste del país, ocurrió el 25 de enero y deja ya 134 muertos y 199 desaparecidos, según el último dato de Defensa Civil.
