La nueva caravana de migrantes, que aglutina a más de 1.000 hondureños dispersos, sigue avanzando hacia la frontera con Guatemala, donde las autoridades de Honduras han reforzado la seguridad y han retenido a 60 menores que pretendían salir del país con la esperanza de llegar a EE.UU.
El primer grupo de hondureños -que suma más de 500- salió anoche en la caravana y llegó a Agua Caliente, fronterizo con Guatemala, donde las autoridades de Honduras han extremado las medidas de control migratorio para evitar su paso, como pudo constatar EFE. Muchos de los migrantes, entre ellos niños, mujeres y adultos mayores, atraviesan el territorio hondureño a pie, autobús o subidos en camiones o vehículos particulares que los llevan, pese a los constantes retenes policiales y militares.
