WASHINGTON. Maria Butina, la presunta agente encubierta rusa que fue detenida en EE.UU. en julio, se declaró ayer culpable de un cargo de espionaje presentado contra ella en un tribunal federal de Washington.
Butina, de 30 años y a quien EE.UU. vincula con el Kremlin, confesó su culpabilidad en un delito que le podría acarrear una condena máxima de cinco años de prisión en el marco de un caso que provocó que la sala estuviera repleta de periodistas.
