BERLÍN. La Unión Cristianodemócrata (CDU) alemana optó ayer por el continuismo y, tras 18 años con el liderazgo de la canciller Ángela Merkel, entregó la jefatura a su leal secretaria general, Annegret Kramp-Karrenbauer, pese al fuerte empuje del ala derechista del partido.
AKK, como se denomina a la secretaria general del partido, se impuso por 51,8 % en el congreso de la CDU de Hamburgo, frente al 48,2 %.
