JERUSALÉN. La Policía israelí recomendó ayer acusar al primer ministro, Benjamín Netanyahu, y en esta ocasión también a su esposa Sara, en el tercer caso de corrupción por el que fue investigado como sospechoso, lo que desató las críticas de la oposición, que pide su dimisión y elecciones anticipadas.
La Policía publicó las conclusiones de la investigación del conocido "caso 4000", que analizaba si Netanyahu favoreció un magnate de la comunicación.
