La capital haitiana amaneció ayer por segundo día consecutivo prácticamente paralizada tras las multitudinarias protestas del domingo en contra de la corrupción y la impunidad que dejaron varios muertos y en las que grupos opositores pidieron la renuncia del presidente Jovenel Moise.
Pese al llamado del Gobierno para que la población reanude sus actividades, la mayoría optó al igual que el lunes 19 por permanecer en sus casas. En Puerto Príncipe, apenas hay transporte público, las escuelas permanecen cerradas, y anoche se oyeron tiros en varias zonas.
La Policía confirmó la muerte de un agente durante una operación policial del lunes 19 en la Saline, una zona de la capital donde se producen conflictos armados.
