BERLÍN. La canciller alemana, Angela Merkel, defendió ayer en Chemitz (este del país) su política de refugiados, meses después de que esa ciudad se convirtiera en el epicentro de un terremoto político tras la muerte de un alemán de origen cubano, presuntamente a manos de un solicitante de asilo.
Merkel recibió críticas que consideraban que llegaba tarde su visita a la ciudad, escenario de manifestaciones de extrema derecha .
