A diferencia de las zonas rurales, las ciudades afganas vivieron ayer largas colas para votar en unas cruciales elecciones parlamentarias que llegaban con tres años de retraso y las repetidas amenazas de los talibanes, que dejaron, al menos, 36 muertos y 126 heridos en unos 200 ataques en el país.
"Un gran número de mujeres y hombres tomaron parte en el proceso electoral a pesar de los problemas y las amenazas", se congratuló en una rueda de prensa en Kabul el jefe de la Comisión Electoral, Abdulbadi Sayyad, que remarcó que estas elecciones habían sido "más pacíficas" que los comicios presidenciales en 2014.
Unos 4.900 colegios electorales tenían previsto abrir sus puertas en 32 provincias afganas, en un proceso que comenzó a las 7:00, hora local (23:30 del viernes 19 en Bolivia) y debía concluir nueve horas después, pero los retrasos trastocaron los planes iniciales, empujando a la Comisión Electoral a ampliar el plazo cuatro horas.
Además, 371 de esos colegios electorales abrirán sus puertas hoy domingo después de que ayer permanecieron cerrados por problemas administrativos, para completar unos comicios de los que saldrán los 250 diputados de la Cámara Baja del Parlamento. Uno de los primeros afganos en depositar su voto fue el presidente, Ashraf Ghani, que junto a la primera dama Rula Ghani, acudió al colegio electoral más próximo al Palacio Presidencial en Kabul, donde celebró que finalmente se llevasen a cabo unos comicios que se producen con tres años de retraso.
"A la gran nación de Afganistán, la felicito por este día", afirmó Ghani, que aprovechó también para agradecer a los más de ocho millones de afganos que se registraron y a todos los miembros de la Comisión Electoral por poder haber hecho posibles estas elecciones desplegando numerosas medidas que evitarían estafas o errores.
Observadores de algunos candidatos en las elecciones parlamentarias criticaron sin embargo los retrasos, además de problemas técnicos y ciertas irregularidades.
