La Iglesia católica chilena volvió ayer a pedir perdón tras conocerse la decisión del Papa Francisco de expulsar del sacerdocio a dos exobispos del país por su vinculación con casos de abusos sexuales, medida que vuelve a poner de relieve la crisis que vive la congregación.
Los afectados son los exobispos de La Serena, Francisco José Cox, de 85 años; y de Iquique, Marco Antonio Órdenes, de 54.
La decisión tomada por el pontífice se hizo pública ayer, después de haber sido sometidos ambos a una investigación por parte de la Congregación para la Doctrina de la Fe que no podrá ser recurrida.
La Conferencia Episcopal de Chile (CECh) respondió mediante un comunicado a la notificación, en el que pidieron nuevamente "perdón" a las "familias y comunidades" que "han sufrido el abuso y daño causado por los obispos".
Del mismo modo indicaron que la agrupación continuará en su "caminar de renovación eclesial", poniéndose al servicio del Papa.
Dos de las víctimas de abuso sexual por parte del influyente cura chileno Fernando Karadima, expulsado del sacerdocio en las últimas semanas, también reaccionaron a la noticia con sendos mensajes en sus cuentas de Twitter.
