El Gobierno de la región china de Xinjiang ha introducido en su legislación el uso de centros "para educar y transformar a la gente influenciada por el extremismo" religioso, en los que organizaciones de defensa de los Derechos Humanos denuncian que actualmente hay un millón de musulmanes detenidos.
La legalización de estos centros, de la que informó ayer el diario independiente South China Morning Post, se produce después de que en agosto pasado China desmintió en la ONU la existencia de campos de reeducación que albergan a la etnia uigures y otras minorías de confesión musulmana en la región, situada en el noroeste del país.
El artículo 17 de la nueva normativa revisada, que entró en vigor este martes, señala que (los gobiernos regionales) "pueden establecer organizaciones de educación y transformación y supervisar departamentos como los centros de formación profesional para educar y transformar a las personas que han sido influenciadas por el extremismo".
