El arzobispo de Santiago de Chile, el cardenal Ricardo Ezzati, optó ayer por guardar silencio en su comparecencia ante el fiscal regional de O'Higgins, Emiliano Arias, que lo citó como imputado por el presunto encubrimiento de abusos sexuales cometidos por miembros del clero.
Ezzati llegó a la sede de la Fiscalía regional en la ciudad de Rancagua, a 90 kilómetros de la capital, en medio de una gran expectación de los medios de comunicación, y se retiró menos de una hora después sin ofrecer ninguna declaración pública.
En la audiencia, el cardenal chileno se acogió a su derecho a no declarar ante el fiscal Arias, que investiga si Ezzati encubrió los presuntos abusos sexuales cometidos por el excanciller del Arzobispado capitalino, Óscar Muñoz.
