El recuerdo y el sufrimiento por la represión durante la ocupación soviética y la invasión nazi, pero también la advertencia ante posibles brotes de ideologías peligrosas, fueron los mensajes que el Papa dejó durante su visita a Lituania.
Francisco llegó el sábado 22 a Lituania para su viaje a los países Bálticos y ayer se trasladó a Kaunas, la segunda ciudad más grande del país para celebrar una misa ante cerca 100.000 personas en el parque Santakos y reunirse con los religiosos locales.
Su visita al único país báltico con mayoría católica, cerca del 80 %, mientras que en Letonia son el 20 % y en Estonia son solo unos 5.000, además de mostrar su cercanía a los fieles le sirvió para recordar los horrores que sufrieron los lituanos y que suponen las ideologías que intentan imponer
"Las generaciones pasadas habrán dejado grabado a fuego el tiempo de la ocupación, la angustia de los que eran deportados, la incertidumbre de los que no volvían, la vergüenza de la delación, de la traición", recordó Francisco a los fieles en la homilía de la misa en Kaunas.
Sufrimientos, que dijo el papa, a muchos les hizo "tambalear" la fe "porque no apareció Dios para defenderos; porque el hecho de permanecer fieles no bastó para que él interviniera en vuestra historia".
"Kaunas sabe de esto; Lituania entera lo puede testimoniar con un escalofrío ante la sola mención de Siberia, o los guetos de Vilna y de Kaunas, entre otros", señaló Francisco al hacer también referencia a los años de la invasión nazi y del exterminio de los judíos.
Francisco ya había advertido durante el discurso que pronunció el sábado ante las autoridades del país que en "el escenario mundial que nos toca vivir, crecen las voces que siembran división y enfrentamiento, instrumentalizando muchas veces la inseguridad o los conflictos".
