Las fuerzas rusas y el Ejército de Siria intensificaron ayer sus bombardeos en la provincia de Idleb (norte del país), un día después de que Irán, Turquía y Rusia pidieron a las facciones armadas que depongan las armas para encontrar una solución que evite una tragedia en la región.
"Esta mañana se están produciendo intensos bombardeos contra Idleb por parte de aviones y helicópteros rusos y del régimen y están atacando lugares en los que hay civiles," dijo ayer a EFE el portavoz de la alianza rebelde Frente Nacional para la Liberación, Nayi Abu Huzaifa.
El Observatorio Sirio de Derechos Humanos informó ayer de que, al menos, cinco civiles han muerto; cuatro de ellos, niños, en bombardeos de la aviación rusa en la provincia.
Tres menores y una mujer perecieron en las afueras de la población de Abdin, mientras que una niña perdió la vida en el municipio de Al Halba, en el sur de Idleb. Por su parte, un voluntario de la Defensa Civil siria en Idleb, grupo también conocido como los Cascos Blancos, Anmar Salamo, afirmó a EFE que "la población está empezando a irse hacia la frontera con Turquía" ante la inminente ofensiva gubernamental y que los ataques "ocasionaron la muerte de cinco personas y más de diez resultaron heridas."
